Qué es el design thinking, cuáles son sus fases, cuándo usarlo, qué errores evitar y cómo te ayudamos en Impulsa Studio a aplicarlo en tu web.
¿Qué es design thinking y de dónde viene?
El design thinking es una forma de resolver problemas que parte de entender a las personas, prueba ideas con prototipos baratos y ajusta antes de invertir en la solución final. Aplicado a tu web, significa diseñar cada página a partir de lo que tus clientes necesitan hacer en ella, y no de lo que el equipo supone.
Para aplicarlo necesitas conocer sus cinco fases, saber cuándo te conviene y evitar los errores que lo convierten en un taller sin resultados. En Impulsa Studio usamos ese proceso al diseñar la experiencia (UX/UI) y al desarrollar la web o la app.
Design thinking es un conjunto de actitudes y métodos para explorar un problema, generar ideas, prototipar y aprender mediante la iteración; así lo describe IDEO, una firma de diseño que trabaja con este enfoque desde hace décadas. La propia IDEO aclara que no inventó el design thinking, pero que su enfoque, centrado en las personas desde su fundación en 1978, ganó reconocimiento en los años noventa y ayudó a popularizarlo.
David Kelley, uno de sus líderes, también ayudó a fundar el Hasso Plattner Institute of Design de Stanford, conocido como d.school. Según IDEO, el design thinking busca un equilibrio entre tres perspectivas:
- Deseabilidad: Que la solución resuelva un problema que de verdad le importa a la gente.
- Viabilidad: Que pueda sostenerse dentro de las restricciones reales del negocio.
- Factibilidad: Que se pueda construir con la tecnología y las capacidades de hoy.
¿Cuáles son las fases del design thinking?
En el modelo de la d.school de Stanford, las fases del design thinking son cinco: empatizar, definir, idear, prototipar y evaluar. La d.school las llama «modos» y las presenta en su guía Design Thinking Bootleg como los componentes del método. Así se verían si tu empresa quiere que más clientes reserven una cita desde su web:
- Empatizar: Conversas con clientes que reservaron y con otros que abandonaron para entender qué los frena.
- Definir: Resumes lo aprendido en un problema concreto, por ejemplo, «quien entra desde el celular no encuentra los horarios disponibles y termina llamando».
- Idear: Propones varias soluciones sin descartarlas de entrada, como un calendario en la portada o un formulario más corto.
- Prototipar: Conviertes las ideas elegidas en bocetos o en pantallas navegables, sin programar todavía.
- Evaluar: Pides a clientes reales que intenten reservar con el prototipo, observas dónde dudan y vuelves a la fase que haga falta.
Ninguna de estas fases requiere escribir código; por eso cuestan poco comparadas con corregir una web que ya está construida.
¿Cuándo te conviene el design thinking en tu web o app?
El design thinking te conviene en tu web o app cuando el problema todavía no está claro o cuando una decisión equivocada te costaría caro de corregir. Estas son situaciones típicas:
- Proyecto nuevo: Vas a crear una web, una app o un portal y aún no sabes qué tareas priorizarán tus usuarios.
- Rediseño: Tu web recibe visitas, pero pocos completan la acción que esperas y nadie sabe bien por qué.
- Producto digital nuevo: Quieres lanzar un servicio en línea y necesitas probar la idea antes de invertir en desarrollarlo completo; ahí el prototipo es el paso previo a un MVP de software, la primera versión funcional que sale al mercado.
En cambio, si el problema ya está claro y la solución es conocida, como un formulario que no envía los datos, no necesitas recorrer las cinco fases: basta con corregirlo y medir.
¿Qué errores evitas al aplicar design thinking en tu web?
Los errores más comunes al aplicar design thinking en una web vienen de saltarse la parte incómoda: hablar con usuarios y aceptar lo que dicen.
- Empatizar con supuestos: El equipo describe al cliente en una reunión, en lugar de conversar con él o revisar lo que hace en la web.
- Prototipos demasiado caros: Si el prototipo ya es la web programada, cambiarlo duele y nadie quiere hacerlo.
- Evaluar con el equipo interno: Tus colaboradores conocen el negocio y no se traban donde se traba un cliente nuevo.
- Quedarse en las ideas: La sesión termina con muchas notas adhesivas y ninguna decisión sobre qué se diseña y qué se desarrolla.
- Confundirlo con estética: El design thinking decide qué problema resuelve la web; el aspecto visual viene después, una distinción que se entiende mejor al comparar UX y UI.
¿Cómo llevas el design thinking a un proyecto de desarrollo web?
Llevas el design thinking a un proyecto de desarrollo web cuando cada fase deja un entregable que el equipo de diseño y el de desarrollo pueden usar. Lo aprendido al empatizar se vuelve una lista de tareas prioritarias del usuario; la definición se convierte en el objetivo medible de la página; las ideas elegidas pasan a wireframes, y el prototipo evaluado se convierte en el diseño de interfaz que se programa.
Ese orden se apoya en el diseño centrado en el usuario, que pide investigar antes de diseñar y probar versiones preliminares antes de cerrar la solución. La diferencia está en el alcance: el design thinking empieza antes, cuando todavía decides qué problema vale la pena resolver, y sopesa también si la solución es viable para el negocio.
¿Cómo te ayuda Impulsa Studio a aplicar design thinking en tu web?
Para que tu web o tu app respondan a lo que tus clientes necesitan, en Impulsa Studio diseñamos la experiencia (UX/UI) con estas fases y desarrollamos la web o la app sobre el prototipo que tus clientes ya probaron.
Si ya tienes una web, un buen punto de partida es la página donde más clientes abandonan; si es un proyecto nuevo, la tarea principal que tu cliente debe poder completar. Escríbenos por WhatsApp y cuéntanos qué problema quieres resolver en tu web.




